Un grupo de ex estudiantes, ya muy establecidos en sus carreras, se reunió para visitar a su viejo profesor de la universidad. Una vez en casa del maestro, la conversación se concentró en quejas sobre el estrés en el trabajo y la vida. Al ofrecerles café a sus visitas, el profesor fue a la cocina y regresó con un termo de café y una variedad de tazas - de porcelana, plástico, vidrio, cristal, algunas comunes, algunas caras, algunas exquisitas - y les pidió que se sirvieran el café caliente. Cuando todos los estudiantes tenían su taza en mano, el profesor dijo: "Si se han fijado, todas las tazas bonitas y caras han sido tomadas, dejando atrás las comunes y baratas. Aunque es normal que quieran sólo lo mejor para ustedes, ése es el origen de sus problemas y estrés. Lo que en realidad querían era café, no la taza, pero conscientemente tomaron las mejores tazas y las estuvieron comparando con las tazas de los demás. "Fíjense bien -prosiguió-: La Vida es el café, pero sus trabajos, el dinero y su posición social son las tazas. Las tazas son sólo herramientas para sostener y contener Vida, pero la calidad de la Vida no cambia. "A veces -concluyó-, al concentrarnos sólo en la taza, dejamos de disfrutar el café que hay en ella. Por lo tanto, no dejes que la taza te guíe... mejor goza el café".
POR RAFAEL MOLINA MORILLO
Las Tres Puertas...
Un joven discípulo dijo a un sabio filósofo:
Maestro, un amigo tuyo estuvo hablando mal de ti.
Espera, le interrumpió el filósofo. ¿Ya hiciste pasar por las tres puertas lo que vas a contarme?
¿Que tres puertas?
Sí, la primera es la verdad ¿Estas seguro que es totalmente cierto lo que vas a decirme?
No, lo oí comentar a unos vecinos.
Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda puerta, la bondad. Lo que quieres decirme ¿es bueno para alguien?
No, al contrario
Y la ultima puerta es la necesidad ¿es necesario que yo sepa lo que quieres contarme?
No, no es necesario.
Entonces dijo el sabio sonriendo:
"Si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, mejor será olvidarlo para siempre"
¡QUÉ BUENO SERÍA PENSAR SIEMPRE EN LAS TRES PUERTAS ANTES DE HABLAR!
CUENTAN QUE UNA BELLA PRINCESA ESTABA BUSCANDO CONSORTE.
ARISTÓCRATAS Y ADINERADOS SEÑORES HABÍAN LLEGADO DE TODAS PARTES
PARA OFRECER SUS MARAVILLOSOS REGALOS. JOYAS, TIERRAS, EJÉRCITOS Y TRONOS
CONFORMABAN LOS OBSEQUIOS PARA CONQUISTAR A TAN ESPECIAL CRIATURA.
ENTRE LOS CANDIDATOS SE ENCONTRABAN UN JOVEN PLEBEYO, QUE NO TENIA
MAS RIQUEZA QUE AMOR Y PERSEVERANCIA. CUANDO LE LLEGO EL MOMENTO DE HABLAR, DIJO: “PRINCESA, TE HE AMADO TODA MI VIDA. COMO SOY UN HOMBRE POBRE Y NO TENGO TESOROS PARA DARTE, TE OFREZCO MI SACRIFICIO COMO PRUEBA DE AMOR. ESTARÉ CIEN DÍAS SENTADO BAJO TU VENTANA, SIN MAS ALIMENTOS QUE LA LLUVIA Y SIN MAS ROPAS QUE LAS QUE LLEVO PUESTAS. ESO ES MI DOTE”.
LA PRINCESA, CONMOVIDA POR SEMEJANTE GESTO DE AMOR, DECIDIÓ ACEPTAR:
TENDRÁS TU OPORTUNIDAD: SI PASAS LA PRUEBA, ME DESPOSARAS”.
ASÍ PASARON LAS HORAS Y LOS DÍAS. EL PRETENDIENTE ESTUVO SENTADO, SOPORTANDO LOS VIENTOS, LA NIEVE Y LAS NOCHES HELADAS. SIN PESTAÑEAR, CON LA VISTA FIJA EN EL BALCÓN DE SU AMADA, EL VALIENTE VASALLO SEGUÍA FIRME EN SU EMPEÑO, SIN DESFALLECER UN MOMENTO.
DE VEZ EN CUANDO LA CORTINA DE LA VENTANA REAL DEJABA TRASLUCIR LA ESBELTA FIGURA DE LA PRINCESA, LA CUAL, CON UN NOBLE GESTO Y UNA SONRISA, APROBABA LA FAENA.
TODO IBA A LAS MIL MARAVILLAS. INCLUSO ALGUNOS OPTIMISTAS HABÍAN COMENZADO A PLANEAR LOS FESTEJOS.
AL LLEGAR EL DÍA NOVENTA Y NUEVE, LOS POBLADORES DE LA ZONA HABÍAN SALIDO A ANIMAR AL PRÓXIMO MONARCA.
TODO ERA ALEGRÍA Y JOLGORIO, HASTA QUE DE PRONTO, CUANDO FALTABA UNA HORA PARA CUMPLIRSE EL PLAZO, ANTE LA MIRADA ATÓNITA DE LOS ASISTENTES Y LA PERPLEJIDAD DE LA JOVEN PRINCESA, SE LEVANTO Y SIN DAR EXPLICACIÓN ALGUNA, SE ALEJÓ LENTAMENTE DEL LUGAR.
UNAS SEMANAS DESPUÉS, MIENTRAS DEAMBULABA POR UN SOLITARIO CAMINO, UN NIÑO LO ALCANZÓ Y LE PREGUNTÓ:
¿QUÉ FUE LO QUE TE OCURRIÓ?... ESTABAS A UN PASO DE LOGRAR LA META. ¿POR QUÉ PERDISTE ESA OPORTUNIDAD?¿....¿POR QUÉ TÉ RETIRASTE?...
CON PROFUNDA CONSTERNACIÓN Y ALGUNAS LAGRIMAS MAL DISIMULADAS, CONTESTÓ EN VOZ BAJA:
“""SI ELLA NO ME AHORRÓ UN DÍA DE SUFRIMIENTO.... NI SIQUIERA UNA HORA, ES PORQUE NO MERECÍA MI AMOR”””.
EL MERECIMIENTO NO SIEMPRE ES EGOLATRÍA, SINO DIGNIDAD.
CUANDO DAMOS LO MEJOR DE NOSOTROS MISMOS A OTRA PERSONA, CUANDO DECIDIMOS COMPARTIR LA VIDA, CUANDO ABRIMOS NUESTRO CORAZÓN DE PAR EN PAR Y DESNUDAMOS EL ALMA HASTA EL ULTIMO RINCÓN, CUANDO PERDEMOS LA VERGÜENZA, CUANDO LOS SECRETOS DEJAN DE SERLO, AL MENOS MERECEMOS COMPRENSIÓN.
QUE SE MENOSPRECIE, IGNORE, OLVIDE O DESCONOZCA FRÍAMENTE EL AMOR QUE REGALAMOS A MANOS LLENAS ES DESCONSIDERACIÓN O, EN EL MEJOR DE LOS CASOS, DESINTERÉS O LIGEREZA.
CUANDO AMAMOS A ALGUIEN QUE ADEMÁS DE NO CORRESPONDERNOS NOS DESPRECIA NUESTRO AMOR Y NOS HIERE, ESTAMOS EN EL LUGAR EQUIVOCADO.
ESA PERSONA NO SE HACE MERECEDORA DEL AFECTO QUE LE PRODIGAMOS.
LA COSA ES CLARA: SI NO ME SIENTO BIEN RECIBIDO EN ALGÚN LUGAR, EMPACO Y ME VOY.
NADIE SE QUEDARÍA TRATANDO DE AGRADAR Y DISCULPÁNDOSE POR NO SER COMO LES GUSTARÍA QUE FUERA.
NO HAY VUELTA DE HOJA: EN CUALQUIER RELACIÓN DE PAREJA QUE TENGAS, NO TE MERECE QUIEN NO TE AME, Y MENOS AUN, QUIEN TE LASTIME.
Y SI ALGUIEN TE HIERE REITERADAMENTE SIN “MALA INTENCIÓN”, PUEDE QUE TE MEREZCA PERO NO TE CONVIENE.
RETIRARSE A TIEMPO CON LA SATISFACCIÓN DE HABER DADO LO MEJOR DE NOSOTROS MISMOS NO TIENE PRECIO!....
ANDALE... COBIJATE CON APRECIO A TI MISMO, NO TE ABANDONES, QUIERE Y PROTEJE TU INTEGRIDAD DE SER TU MISMO.
-Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?'
El maestro sin mirarlo, le dijo: -Cuanto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después.- Y haciendo una pausa agregó: Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar. -Encantado, maestro- titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado, y sus necesidades postergadas. -Bien- asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y dándoselo al muchacho, agregó:
-toma el caballo que está allá afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.- El joven tomó el anillo y partió.
Apenas llegó empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta. Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado, más de cien personas, y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó. Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro, podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda. Entró en la habitación.
-Maestro- dijo -lo siento, no pude conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo. - -Qué importante lo que dijiste, joven amigo- contestó sonriente el maestro.
-Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregunta cuánto te da por él, pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo. El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo: -Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo. -58 MONEDAS !!!!!!!!!!!!!!!!! -Exclamó el joven -Si -replicó el joyero- yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente... El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido. -Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo. -Tú eres como este anillo: una joya valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?- Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño.
Duele amar a alguien y no ser correspondidos, pero lo que es más doloroso, es amar a alguien y nunca encontrar el valor para decirle a esa persona lo que sientes.
Tal vez Dios quiere que nosotros conozcamos a unas cuantas personas equivocadasantes de conocer a la persona correcta, para que al fin cuando la conozcamos, sepamos ser agradecidos por ese maravilloso regalo.
Una de las cosas más tristes de la vida es cuando conoces a alguien que significa todo y solo para darte cuenta que al final, no era para ti y lo tienes que dejar ir.
Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra puerta se abre, pero algunas veces miramos tanto tiempo aquella puerta que se cerro, que no vemos la que se ha abierto frente a nosotros.
Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero también es cierto que no sabemos lo que nos hemos estado perdiendo, hasta que lo encontramos.
Darle a alguien todo tu amor nunca es un seguro de que te corresponderán, pero no esperes que te correspondan; solo espera que el amor crezca en el corazón de la otra persona, pero si no crece se feliz porque creció en el tuyo.
Hay cosas que te encantaría oír que nunca escucharas de la persona que te gustaría que te las dijera, pero no seas tan sordo para no oírlas de aquel que las dice desde su corazón.
Nunca digas adiós si todavía quieres tratar.
Nunca te des por vencido si sientes que puedes seguir luchando.
Nunca le digas a una persona que ya no la amas si no puedes dejarla ir.
El amor llega a aquel que espera, aunque lo hayan decepcionado, aquel que aún cree, aunque haya sido traicionado; a aquel que todavía necesite amar, aunque antes haya sido lastimado y a aquel que tiene el coraje y la fe de construir la confianza de nuevo.
El principio del amor es dejar que aquellos que conocemos sean ellos mismos y no tratarlos de voltear con nuestra propia imagen, porque entonces solo amaremos el reflejo de nosotros mismos en ellos.
No vayas por el exterior, este te puede engañar, no vayas por las riquezas porque aun eso se pierde; ve por alguien que te haga sonreír, porque toma tan solo una sonrisa para hacer que un día oscuro brille.
Espero que encuentres a aquella persona que te haga sonreír.
Hay momentos en los que extrañas tanto a una persona, que quieres sacarla de tus sueños y abrazarla con todas tus fuerzas. Espero que sueñes con ese alguien especial.
Sueña lo que quieras soñar, ve a donde quieras ir, se lo que quieras ser, porque tienes tan solo una vida y una oportunidad para hacer todo lo que quieras hacer.
Espero que tengas suficiente felicidad para hacerte dulce; suficientes pruebas para hacerte fuerte; suficiente dolor, para mantenerte humano, suficiente esperanza para ser feliz y suficiente dinero para comprar regalos.
Las personas más felices no siempre tienen lo mejor de todo; solo sacan lo mejor de todo lo que encuentran en su camino.
La felicidad espera por aquellos que lloran, aquellos que han sido lastimados, aquellos que buscan, aquellos que tratan.
Porque solo ellos pueden apreciar la importancia de las personas que han tocado sus vidas.
El amor comienza con una sonrisa, crece con un beso y muere con una lágrima.
La brillantez del futuro será basada en un pasado olvidado.
No puedes ir feliz por la vida hasta que dejes ir tus fracasos pasados y los dolores de tu corazón.
Cuando naciste, tu llorabas y todos alrededor sonreían, vive tu vida de forma que cuando tu mueras tu sonrías y todos alrededor lloren.
Una vez había un muchacho que tenía muy mal carácter: insultaba a los demás, los menospreciaba, incluso les pegaba. Un día, el muchacho le pidió a su padre ayuda para controlarse. Su padre le dio una bolsa de clavos y un martillo y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.
El primer día, el muchacho clavó 37 clavos detras de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta.
Un día descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta. Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día. Informó a su padre, y éste le sugirió que retirara un clavo de detrás de la puerta por cada día que lograra controlarse.
Los días pasaron, y el joven pudo por fin anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta, porque ya los había quitado todos. Su padre le tomó de la mano, le llevó hasta la puerta. y le dijo: "has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta... Nunca más será la misma. Cada vez que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves. Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero la cicatriz perdurará para siempre".
Un ruiseñor vivía en el jardín de una casa. Todas las mañanas una ventana se abría y un joven comía su pan… mientras miraba la belleza del jardín. Siempre caían migajas de pan en el antepecho de la ventana. El ruiseñor comía las migajas creyendo que el joven las dejaba a propósito para él. Así, creció un gran afecto por aquel que se preocupaba en alimentarlo… aunque sea con migajas. Un día el joven se enamoró. Pero al declararse, su amada impuso una condición para retribuir su amor: Que a la mañana siguiente él le trajese la más linda rosa roja.
El joven recorrió todas las florerías de la ciudad, pero su búsqueda fue en vano. Ninguna rosa…mucho menos roja.
Triste, desolado, fue a pedir ayuda al jardinero de su casa.
El jardinero declaró que él podría obsequiarla con petunias, violetas, claveles. Cualquier flor menos rosas. Ellas estaban fuera de temporada; era imposible conseguirlas en aquella estación.
El ruiseñor habiendo escuchado la conversación quedó con pena por la desolación del joven. Tenía que hacer algo para ayudar a su amigo a conseguir la flor.
Entonces el ave buscó al Dios de los pájaros, quien le dijo:
- Tú puedes conseguir una rosa roja para tu amigo… pero el sacrificio es grande y podría costarte la vida!
- No importa, respondió el ave. ¿Qué debo hacer?
- Bien, tendrás que encaramarte en un rosal y allí cantar la noche entera, sin parar. El esfuerzo es muy grande; tu pecho puede no aguantar…
- Así lo haré, respondió el ave. Es para la felicidad de un amigo!
Cuando oscureció, el ruiseñor se encaramó en medio de un rosal que quedaba enfrente de la ventana del joven.
Allí se puso a cantar su canto más alegre, pues precisaba esmerarse en la formación de la flor.
Una gran espina comenzó a entrar en el pecho del ruiseñor y cuanto más cantaba, más entraba la espina en su pecho.
Pero el ruiseñor no paró.
Continuó su canto, por la felicidad de un amigo. Un canto que simbolizaba gratitud, amistad. Un canto de donación hasta de su propia vida!
Por la mañana, al abrir su ventana, el joven se detuvo delante de la más linda rosa roja, formada por la sangre del ruiseñor. Ni cuestionó el milagro, enseguida recogió la rosa.
Al ver el cuerpo inerte de la pobre ave, el joven dijo:
- Qué estúpida ave! Teniendo tantos árboles para cantar, vino a posarse justamente en medio del rosal que tiene espinas. Por lo menos ahora dormiré mejor, sin tener que escuchar su tonto canto.